HARTAZGO DEL 10 DE FEBRERO ..... ANDAMOS POR EL 2022
Miento si digo que estoy harta, miento porque no estoy harta de nada, estoy simple y llanamente hastiada de una existencia donde la meta de cada persona que me rodea es pisotear al que está al lado para llegar a ninguna parte, pero llegar.
Nuevamente estoy deformando los conceptos. Ni todos los que me rodean son unos cabrones, ni toda mi existencia está llena de desencantos, pero en los últimos tiempos parece que hay un grupo, no sé si una mayoría pero sí puedo asegurar que son muchos más de los deseados, que se dedica a socavar las bases de lo que hasta ahora fueron las reglas de convivencia entre humanos medianamente civilizados.
No sucede sólo en un país, puede trasladarse este reclamo o denuncia a muchos otros y en todos me dirán que sucede algo similar o muy parecido. Todo comenzó hace unos años cuando se bajaron los valores y surgieron unas organizaciones, al principio con muy buenas intenciones pero después deformadas a intereses personales. Me refiero a las ONGs que en busca de proteger o ayudar a una parte o especie no han tenido reparo en destrozar la existencia de otras varias partes.
La tan llamada y deseada “igualdad de oportunidades” ha sido y será siempre un sueño, pero un sueño bonito y que no se descarta para nadie, pero esa igualdad está supeditada al deseo de cada uno de superarse. En cambio actualmente se condiciona a intereses de grupúsculos que a la vez mantienen en alto una bandera, yo la veo incolora, de reivindicaciones que sólo benefician a su camarilla personal.
Las autoridades prefieren cerrar los ojos, mirar hacia otro lado o aprobar cualquier estulticia que figure en un proyecto de ley o decreto presentado por estas entidades y es suficiente que salga a la palestra un slogan sobre salvar éste o aquel trozo del planeta para que cientos de personas se sumen sin siquiera pensar en que forma se intenta salvar ese ser o pedazo de nuestra tierra sin con ello condenar a otros.
Todo tiene una medida lógica pero estamos en una época en la que la única proporción que parece interesar es la que vacía los bolsillos de las grandes fortunas e indirectamente llena con limosnas a los de los menos afortunados.
La igualdad de oportunidades señores, es trabajo, trabajo duro y contínuo y ello sobra, simplemente no se quiere realizar porque “daña las lumbares”. La igualdad de oportunidades es conocimiento, y eso se logra con el aprendizaje que se prefiere dejar de lado para igualar a todos los estudiantes al nivel de los memos, y así nos encontramos que cada vez menos jóvenes conocen la historia, saben sumar o restar con fluidez y cada vez menos entiende el idioma que habla, por lo que se ve necesitado de utilizar el de signos o emoticones por no hablar de otras tonterías que intentan sustituir a la que sigue siendo, a pesar de todo ello, una de las lenguas más bellas del mundo.
Por eso estoy harta, harta de que en lugar de preguntarme si necesito algo, me llenen el correo electrónico de mensajes deseándome feliz día de ésto o de aquello, mensajes repetitivos de buena ventura o advertencias de catástrofes si no se siguen determinadas reglas.
Hartazgo que llega a su límite cuando tengo que hablar de los ineptos que nos gobiernan y que creen que dos y dos son cuatro porque les enseñaron a contar con caricaturas de hombres y vieron que las patitas de los personajes que les ponían sumaban cuatro (y ya tengo otro motivo para la hartura y es la divergencia en la que van a intentar que entre -sin conseguirlo directamente- las feministas, porque nombre al hombre y dejé de lado a la mujer).
Harta estoy del feminismo encarado como una lucha constante de superación entre el hombre y la mujer. Antes las mujeres, luchando conseguían abrirse camino por sus valores, hoy día las mujeres que tienen valores se ven relegadas por una grupo de indoctas que se escudan en la igualdad de géneros sin ver, o viendo muy bien pero intentando que quienes les siguen no lo hagan, que con esa igualdad mal conseguida lo que hacen es demostrar la ineptitud de mujeres.
Y la hay, ineptitud de las mujeres como ineptitud de los hombres y eso es la igualdad de oportunidades que tanto se proclama; el que haya gente cuya valía ayuda a otros a seguir adelante y gente (hombres y mujeres, lo aclaro porque con el idioma inclusivo que se ha inventado tal vez muchos no sepan lo que significa “gente”, que con su trabajo engrandece la sociedad en la que vive.
Estoy HARTA de ustedes, feministas y defensores de ésto o de aquello, y en definitiva, negacionistas de la vida como tal. Estoy harta de que nadie haga nada por mejorar el planeta y se piense en los millones de euros que costará y las décadas que llevará hacer habitable otro planeta en vez de pensar como invertir esos millones y ese tiempo en darle oportunidad de sobrevivencia a nuestra querida Tierra.
Estoy harta de que tenga más importancia un título en política que un título otorgado por una universidad después de años de estudio y que se valore más el trabajo de un charlatán que el de un obrero y bueno…. este es mi hartazgo de hoy…. mañana seguramente habrá otro porque nada me lleva a considerar que cambie nada en la sociedad actual que, rumiando el término aún no llego a definir que es actualmente la sociedad.
@Graciela Adriana Vera Cotto
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